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lunes, 15 de noviembre de 2010

una tarde en ......

Aquel viaje lo había deseado con ansias, pero en ese momento lo que necesitaba era un momento de soledad, y así se lo había dicho a sus amigas, así que salio del hotel y fue a  una cafetería, se pido un café y se sentó en la terraza, respiro hondo y miro a la gente pasar, mientras miraba al horizonte de gente que pasaba enfrente, vio a un chico que le llamo la atención, le recordaba a alguien pero no lograba acordarse en donde lo había visto, pero le pareció muy guapo, atractivo en sobremanera, tanto que de manera involuntaria la piel de su cuerpo se erizo, como si una descarga eléctrica la traspasara, y mientras sentía esa sensación aparecieron sus amigas, se pidieron las bebidas y se sentaron a su lado hablando de diversas cosas, hasta que una de ella miro lo que ella estaba mirando.
-Veo que has visto algo interesante- dijo mientras sonreía -
- Y tanto que es interesante, digamos que ese es mi prototipo de hombre y sabes lo peor- dijo mientras levantaba el brazo para enseñarle la piel erizada de su brazo - mira como me ha echo reaccionar.
Sus amigas la miraron asombradas, no era normal que nadie tenga esa reacción con alguien que ve por la calle, pero Sonia no se sorprendía, en otra ocasión le había pasado lo mismo.
- Dios! y eso te a pasado por mirar a un tío en la calle.- dijo María asombrada - desde luego tu eres cuna chica muy rara.
- Si pero no es por mirar, es más bien porque hay atracción, si estuviera más cerca la reacción sera mas fuerte, hablando mal y pronto, digamos que si me besara el cuello, por ejemplo, digamos que tendría que ir a cambiarme la ropa interior- dijo mientras se reía, mirando la cara de susto de sus amigas.
- Pues a por él- dijo Ana tan entusiasta como siempre- tu no querías un hombre por el que se te cayeran las bragas.
- Calla loca, que esa es una conversación privada que tuvimos tu y yo - sin poder contener una carcajada - a ver me explicare - dirigiéndome a María  y a Luz - Una vez hablando con Ana por Internet le dije que yo necesitaba un hombre que al verlo se me cayeran las bragas, que tenía que haber una pasión casi inmediata, además del amor, por supuesto, y que como eso casi nunca ocurría a mi no me gustaban los rollos de una noche.
- Pero vamos a ver, que yo me aclare - dijo María- esta reacción ya te ha pasado antes?
- Si, ya me ha pasado, aunque admito  que esta ha sido más intensa.- mientras miraba de nuevo al chico hablar con el grupo con el que estaba y volvió a sentir esa corriente eléctrica. - Mierda viene hacia aquí- dijo mientras miraba a su café como si le fuera a dar las respuestas. - tomame el pulso y verás que reacción mas absurda.
- Lo tuyo es alucinante- dijo Ana - estas acelerada como una moto.
- La cuestión es que creo que lo he visto antes, tengo la sensación de que en algún momento yo lo he visto - entonces cayó en la cuenta- claro que lo he visto antes, he soñado con él, llevo meses soñando con él.
- Que?? - esta vez fue Luz la que hablo- que llevas meses soñando con él?
- Si llevo meses soñando con un hombre misterioso, en el sueño solo lo contemplo, no hablo con él solo esta ahí, y si no es este chico es muy parecido - miro al chico que se acercaba a la cafetería donde ellas estaban y entraba a  hacer su pedido, respiro hondo un par de veces mientras notaba las descargas eléctricas cada vez más seguidas, la reacción empezaba a ser incontrolable. - Lo siento chicas pero tengo que irme, la reacción física es demasiado intensa.
- Mi madre si echas un polvo ahora el orgasmo tiene que ser de película- dijo Ana riendo y asombrada de lo que estaba viendo que le ocurría a su amiga.
- Joo, no te rías de mi, ahora mismo necesito escapar, -  gracias que lo que estoy tomando es café y no alcohol porque sino pobre chico, no le hubiera dado tiempo a reaccionar - bueno como veo que andáis demasiado emocionada riéndoos de mi, mejor me voy a la pensión a lavarme la cara, en 10 minutos estoy aquí de nuevo y nos vamos de tiendas.- sin dar tiempo a replica se levanto y salio caminando a la pensión.
Mientras sus amigas decidieron que esa reacción bien merecía que le dieran el teléfono de Sonia al chico y Ana se presento voluntaria para llevárselo, el chico todavía estaba en la fila para pedir la bebida y Ana ni corta ni perezosa lo abordo.
- Perdona, pero es que quería darte el teléfono de una amiga a la que le gustaste, se acaba de levantar de nuestra mesa, por si te interesa.
- Quien? - presunto el hombre, porque de cerca no parecía ningún chico, sino un hombre.
- La de la camisa roja, espera que te enseño una foto- saco la cámara de fotos y busco una de Sonia- es ella.
- Ahh. vale, es la chica que me miraba fijamente- dijo sonriendo pícaro.
- Ella no sabe que te lo hemos dado, pero la vimos tan interesada en ti...
- Oh, gracias, el interés es mutuo.
- Upsss ahí viene a buscarnos, hasta la próxima.- dijo mientras salia de la cafetería con cara de inocencia, y se dirigía a la mesa mientras las chicas se levantaban e iban al encuentro de Sonia que volvía de la pensión.

miércoles, 27 de octubre de 2010

El Hombre del sueño

Aquella mañana la euforia se apodero de ella, se había despertado con la sensación de que la noche había sido maravillosa, tenia en su recuerdo un hombre, ya lo conocía en su subconsciente, pues en sueños se le había aparecido en varias ocasiones, no pertenecía a su mundo real, no lo había visto nunca en otro lugar que no fuera en su subconsciente y esta encantada que al menos de noche, en las noches en las que él aparecía ella dejaba de sentirse sola, era como una compañía en el la soledad que envolvía su vida.
Lo más extraño es que en cierta manera él, era aterrador, con su mirada penetrante, tenía los ojos negros como la noche, pero ella no tenía miedo, solo le inspiraban misterio, aventura y seducción, eran como el café de oscuros, pero igual de exquisitos e igual de adictivo.Ni en sus sueños había cruzado nunca una palabra, no sabia como sería su voz, su mente había creado un hombre a medida pero no le puso voz, pero tenía que ser una voz sensual, muy masculina como todo él, porque si había una palabra que lo definiera era la masculinidad.
Su rostro mostraba dureza, con una barbilla muy definida, y unos labios carnosos pero serios, como sería cuando sonreía, se alearía esa imagen de peligro que desprendía o sería mas peligroso que serio, eso tampoco lo sabía. Todo su rostro le invitaba a investigar, pero el día que vio su cuerpo se quedo sin aliento en un segundo, era alto, con músculos bien definidos pero sin llegar a ser excesivo, era el sueño de cualquier mujer, bueno en realidad era su sueño, y ella era la única que podía verlo, y cada vez mejor, porque cada día que soñaba con el podía estudiarlo al detalle, podía sentir su presencia calmada, y aunque ella solo lo observaba se sentía acompañada.